Zonas de conflicto: vulnerables ante la trata de personas

juan ricardo palacio

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La trata de personas es una práctica delictiva que sigue cobrando víctimas a nivel mundial, tomando fuerza y haciéndose un negocio cada vez más millonario. 

Este delito ha tomando auge sobre todo en áreas del mundo donde hay conflictos armados.

Lo anterior abre paso a una de las formas de la que poco se habla y que afecta a un gran número de mujeres y niños anualmente: la trata de personas para reclutamiento en guerrillas y bandas delictivas.

En este tipo de trata las mujeres son utilizadas como esclavas sexuales por los combatientes y los niños como soldados, exponiéndolos a armas y violencia de todo tipo.

La trata de personas puede ir desde la manipulación hasta los reclutamientos engañosos, dándose también como secuestros y traslados forzosos; en ambos casos representando un delito grave que atenta contra los derechos humanos. 

Afectados por el conflicto

Según un informe publicado por la Oficina contra la Droga y el Delito de ONU, las organizaciones armadas utilizan este tipo de tráfico para hacer dinero y para imponer su control en las zonas.

Según el reporte al menos 2,5 millones de personas en el mundo son víctimas de este delito. 

Yury Fedotov, director ejecutivo de UNODC, consideró que “en situaciones caracterizadas por la violencia, la brutalidad y la coacción, los traficantes pueden operar con todavía mayor impunidad”.

Añadió que, por desgracia, el tráfico de personas es una actividad conectada con la mayoría de los conflictos.

Este tipo de tráfico sucede en estas áreas dada la gran cantidad de personas en estados de vulnerabilidad, falta de bienes básicos, pobreza, y también dado el flujo migratorio de personas.

Fedotov afirmó que “los niños soldados, el trabajo forzoso, la esclavitud sexual… han adquirido dimensiones espantosas a medida que los grupos armados y los terroristas la usan para extender el miedo y conseguir víctimas que ofrecen como recompensa para reclutar a nuevos combatientes”.

Tal es el caso de Irak, Siria y Afganistán, donde los tratantes explotan a los desplazados de estas zonas.

En el informe de ONU, difundido desde Viena, por desgracia no todas las víctimas de trata de personas pueden ser detectadas.

Lo anterior se reveló dado a que no todos los Estados cuentan con la plataforma para hacer frente al crimen, se estima que por cada víctima conocida hay al menos 20 más sin identificar.

Carencia de asistencia gubernamental

En la mayoría de las zonas de conflicto los afectados carecen de asistencia y acceso a un sistema legal que les permita protegerse, puesto que por lo general se trata de zonas con mucha pobreza o gran deterioro.

En América Latina y también en los casos de África y Asia hay grandes dificultades para identificar a las víctimas de trata, donde el mayor de los problemas es la impunidad.

Dado esto, la UNODC pide a los Estados de las regiones que apliquen con más insistencia los protocolos internacionales.

En algunos países, parece que los traficantes no corren ningún riesgo de tener que hacer frente a la justicia”, puntualizó el informe.

Avance en documentación

Pese a las dificultades, el informe expresó que para 2009 apenas 26 países contaban con mecanismos para compilar datos sobre la trata de personas, y que hoy, 10 años más tarde, ya son 65 los que tienen documentación al respecto.

Lo anterior supone un gran avance en el combate contra este crimen que atenta contra los derechos humanos.

El director Fedotov, también agregó que «aún cuando estamos lejos de terminar con la impunidad, los esfuerzos internacionales y nacionales para implementar de manera efectiva el Protocolo contra la trata de personas sí han marcado una diferencia».

Añadió además que «en los últimos 10 años, el número de países que no contaban con ninguna sentencia se redujo del 15 al 9 por ciento, y algunos países registraron sus primeras sentencias en el periodo 2014 a 2016″.

El ‘Informe Global sobre Trata de Personas’, es realizado por la UNODC cada dos años y fue elaborado a partir de 24.000 casos documentados entre los años 2014 y 2016, en 142 países.

En el 2018, Nadia Murad fue nombrada Premio Nobel de la Paz y embajadora de la UNODC contra el tráfico de personas.

Murad fue esclavizada sexualmente por el ISIS, y su premio es considerado simbólico en la lucha contra este crimen.

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